Cómo lavarse las manos para protegerte y proteger a los demás

Actualmente vivimos una pandemia del COVID-19, más conocido como coronavirus, o gripe de Wuhan. El coronavirus es un virus de la gripe cuyos síntomas son muy similares a los de la gripe común. Estos síntomas son fiebre, tos seca, sensación de falta de aire, dolores articulares, congestión nasal, dolor de gargante y hasta en ciertos casos, diarrea. Si cuentas con estos síntomas, te aconsejo que pidas cita en tu centro de salud habitual.

En multitud de países se están extremando las precauciones para que no se propague, estableciendo cuarentenas en zonas de riesgo, facilitando el teletrabajo en empresas, cerrando colegios y universidades… Aún así, nosotros también podemos poner de nuestra parte para evitar más contagios. ¿Cómo? Con algo tan cotidiano como una buena limpieza de manos. Y es que la correcta higiene de manos es una medida esencial para la prevención de todas las infecciones, como por ejemplo las del COVID-19.

Al igual que saber lavárselas bien, también es importante saber cuándo. Es vital lavarse las manos:

  • Después de toser o después de estornudar.
  • Después de estar con alguien que ha tosido o estornudado.
  • Después de usar el baño, el transporte público o de haber tocado alguna superficie sucia.
  • Y sobre todo, antes de comer.

Cómo lavarse las manos

Para un lavado correcto de las manos, el proceso debe prolongarse durante 40 o 60 segundos. Es muy importante tener esto en cuenta y estar el tiempo necesario durante la limpieza para así, evitarnos males mayores. Esto serían los pasos a seguir para un lavado de manos adecuado:

  • Mójate las manos con agua y aplica suficiente jabón.
  • Con el agua y el jabón, frótate las palmas de las manos entre sí.
  • Aprovecha dicha fricción y entrelaza los dedos entre sí para lavar el espacio entre ellos.
  • Con los dedos enlazados, frótate las palmas.
  • A continuación, frótate el dorso de los dedos de una mano con la palma de la otra.
  • Repite el anterior proceso con la otra mano.
  • Con un movimiento de rotación, frótate el pulgar cogiéndolo con la palma de la otra mano.
  • Repite el anterior proceso con la otra mano.
  • Frótate la punta de los dedos de una mano con la palma de la otra con movimientos de rotación
  • Repite el anterior proceso con la otra mano.
  • Aclárate las manos con suficiente agua.
  • Sécate las manos con una toalla de un solo uso.

A continuación os dejamos con una infografía que resume muy bien lo comentado anteriormente: