7 conceptos básicos sobre el coronavirus

La pandemia del coronavirus también ha traído consigo una gran oleada de lo que se conoce como «fake news». Es decir, noticias falsas escritas para obtener el clic rápido y la atención de los lectores. Este tipos de contenidos mezcla datos veraces con bulos que circulan por Internet como la pólvora. Es por esto que, mediante esta infografía arrojamos un poco de luz para así resolver las principales dudas sobre el COVID-19.

 

Es un virus natural, no de ingeniería genética

 

El 60% de las enfermedades infecciosas tienen origen animal, la gran mayoría provienen de murciélagos o roedores como animal hospedador original. El SARS-CoV-2 no es diferente: proviene del murciélago y se está estudiando si el pangolín ha podido ser el hospedador intermediario. 

 

Se supera: no tiene capacidad para cronificarse

 

Por las características genéticas del SARS-CoV-2, el virus se replica en el citoplasma de las células, nunca en el núcleo y además carece de las enzimas que le permitirían introducir su ADN en la célula. Gracias a ello, NO se puede convertir en una infección crónica (como sí lo es el VIH, por ejemplo).

 

Perros y gatos son más víctimas, que transmisores del virus

 

A pesar de que puntualmente se haya detectado algún caso de infección por SARS COV2 en animales, lo cierto es que a nivel científico se los considera por ahora, hospedadores incidentales, es decir, que en casos concretos pueden infectarse pero no pueden transmitirla de forma activa. 

 

Hay que mantener las mismas medidas de higiene con la mascota que con el resto de miembros de la familia

 

A pesar de que hoy no existe evidencia de que gatos o perros puedan ser transmisores del SARS-CoV-2, sí sabemos que pueden llegar a infectarse. Así que, como miembro de la familia que son, hemos de procurar mantener las mismas medidas de higiene que seguimos todos. Por ejemplo, es importante limpiarle las patas y hocico con agua y jabón de mascotas, tras regresar del paseo.

 

El SARS-CoV-2 muta, pero menos que el virus de la gripe

 

No hay que asustarse porque el virus pueda mutar: todos los virus ARN mutan, pero eso no tiene por qué ser malo. El SARS-CoV-2 debido al tamaño y estructura conformacional de su ARN, muta menos que el virus de la gripe. Además, es capaz de reparar de forma más efectiva gran parte de las mutaciones que se producen cuando hacen copias, intentando de mantenerse “fieles” al original (con sus ventajas y sus defectos). Es decir, que aunque muta, hasta ahora no se han dado mutaciones que hayan supuesto una mayor virulencia o cambio de receptor para entrar en las células a las que infecta.   

 

La tasa de contagio (R0) del SARS-CoV-2 es inferior a la del sarampión o la tosferina

 

La tasa de contagio del SARS-CoV-2, dependiendo de trabajos publicados, oscila entre 2-3 y 5,7, es decir, 1 persona portadora puede llegar a contagiar de media a 2, 3 o 5,7 personas. Aunque si bien es cierto que es elevada, el sarampión o la tosferina, enfermedades controladas en nuestro país gracias a las vacunas, presentan una R0 entre 12 y 18.

 

Lo que convierte en grave la enfermedad es la respuesta descontrolada del sistema inmunitario

 

Diversas investigaciones han demostrado que los casos graves y mortales por COVID19, se dan por una respuesta hiperinflamatoria descontrolada en estos pacientes. Dicha respuesta hiperinflamatoria lleva al paciente finalmente a un fallo multiorgánico que incluye la formación de microtrombos (pequeños coágulos), macrotrombos (grandes coágulos que pueden dar lugar a embolia pulmonar), que se suman al distrés respiratorio que se produce a nivel pulmonar. Por ello, el objetivo del tratamiento debe ser atacar al virus con antivirales, y controlar ese proceso hiperinflamatorio que puede llegar a ser mortal.